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Etología clínica. Ansiedad por Separación. Primera parte - Página 2 PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Javier Pérez Blanca   
Indice del artículo
Etología clínica. Ansiedad por Separación. Primera parte
Página 2
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Es necesario significar que normalmente los perros “tipo” tienen una gran dependencia hacia su dueño y se ponen muy nerviosos cuando éste sale o llega a su domicilio, pero no todos los perros que hacen esto tienen por qué sufrir ansiedad por separación y viceversa. Los síntomas que hemos descrito anteriormente pueden ser debidos a otras causas.

Un dato curioso es la posibilidad de que la conducta destructiva sea debida a que el animal aprovecha el momento en que no está su dueño para jugar y desarrollar conductas exploratorias normales en él, porque en presencia de éste es regañado cuando las realiza. Aunque algunos de estos últimos signos comentados no supongan un problema para el dueño, es importante tratar de identificarlos ya que el animal puede estar sometido a un estrés importante y pasar éste desapercibido para nosotros. Por ello, una medida muy interesante a tener en cuenta, siempre que exista la sospecha por parte del propietario de que puede existir un problema de ansiedad por separación, es la grabación en video del animal cuando se queda solo en la casa. Esta grabación permitirá también descartar otras causas del problema que debemos tener en cuenta a la hora de hacer el diagnóstico diferencial.

Estudiando al lobo, hemos comprobado que los cachorros normalmente no dejan su “hogar” hasta la cuarta semana aproximadamente, pero "en ese momento las excursiones acaban con el regreso a la seguridad de la guarida" (Lindsay, 2000). El apego de los lobeznos en esa edad es más de espacio que social, pero a medida que van creciendo aumenta la familiaridad con el entorno, por lo que sus relaciones sociales comienzan a desarrollarse con los demás miembros de la manada. Sus progenitores les empiezan dejar animales muertos con el fin de que coman y jueguen con ellos y de esa manera “aprendan” el arte de la caza. "Este proceso de maduración biológica e integración en la manada es gradual y tiene un temporalización perfecta. La angustia por separación rara vez se convierte en un problema o trastorno en estas condiciones" (O´Heare J., 2004).

El perro doméstico, que comparte el 99,8% del ADN mitocondrial con el lobo, lógicamente lo hace también con la mayoría de sus características más profundas, pero la domesticación ha hecho que algunos comportamientos difieran de su ancestro. La experiencia nos dice que cuando el perro nace y se encuentra en su período neonatal, algunos criadores los separan de la madre antes de tiempo, no los dejan incluso que pasen el período de socialización con ella y sus hermanos, lo cual conlleva unos resultados desastrosos para el cachorro tanto desde el punto de vista biológico como psicológico Vemos pues que no hay una separación progresiva como en los lobos. Es aconsejable que a los cachorros se les acostumbre paulatinamente a soportar períodos de soledad, ya que si no pueden presentar un cuadro de ansiedad cuando toda la “familia-jauría” lo abandona o es abandonado por su Súper Alfa. El perro, al integrarse en el seno de una familia, intenta tomar su posición en ella pero sabe perfectamente diferenciar quién es su figura de apego.

El apego es el lazo emocional de un individuo hacia otro, que lo lleva a procurar la cercanía física hacia la figura de dependencia (puede ser el dueño o cualquier otro miembro de la familia) El hiperapego suele ser reforzado por el dueño, unas veces a sabiendas y otras por desconocimiento (conducta reforzada por el propietario), lo que hace que el animal desarrolle la angustia o ansiedad por separación.

Analizando lo anterior, debemos preguntarnos: ¿Qué siente el cachorro que es separado de su madre y hermanos y es trasladado a un lugar desconocido? Evidentemente un estrés enorme. Ya no siente la presencia de su progenitora ni de sus hermanos, se siente perdido, comienzan los ladridos con el fin de reunirse con la manada y aparece inevitablemente la tan temida “ansiedad”, que a buen seguro no será bien recibida por el propietario que adquirió ese cachorro. En el mejor de los casos su dueño le gritará o castigará con el fin de que cese en su actitud, lo que aumentará el cuadro de angustia que ya presenta el animal, creando en él unos miedos que no sabrá cómo resolver.

"Como sabemos, el individuo más apto (en libertad) sería el que mejor evitara la depredación, tuviese más acceso a las fuentes de recurso y obtuviera más éxito reproductor. Nuestros perros, con sólo un periodo de domesticación de dieciséis mil años, no pueden haber olvidado, en su mensaje genético, que el desastre natural los afecta sobremanera en sus factores de supervivencia. Tampoco el que una experiencia novedosa puede ser la responsable de su extinción ya que no estarían capacitados para resolverla. Tampoco habrán olvidado que una comunicación agonística intensa por parte de un dominante, puede ser un aviso de muerte inmediata" (Pozuelos, 2003)

Ese cachorro angustiado en su nuevo “hogar” en el que todo es nuevo para él, en el que recibe señales agonísticas casi constantemente y en el que incluso pasa horas en solitario sin poder ver a los miembros de su manada humana, comienza a adaptarse para poder sobrevivir en su nuevo “ecosistema” Pero debemos resaltar que esas experiencias sufridas y la predisposición genética pueden hacer “mella” en el estado psicológico del perro cuando llegue a su edad adulta. Por eso un programa bien planificado y realizado de manipulaciones en el período neonatal del cachorro, así como una buena socialización del mismo, disminuirán en gran medida este tipo de problemas.

Parece ser que las causas que provocan o desencadenan la ansiedad por separación no están totalmente claras; hay distintas opiniones según algunos. Unos la comparan con estudios realizados en la especie humana sobre la separación de niños de sus madres, que sufren un tipo de ansiedad que aunque pasan por distintos estadios, es parecido al cuadro sufrido por los perros; aunque en estos casos continúan hasta la edad adulta.

La neotenia ha producido una dependencia del perro hacia el hombre, creando el potencial suficiente para que se produzca un hiperapego hacia éste, de tal manera que los perros adultos serían unos eternos cachorros apegados a sus madres.

La ansiedad por separación también ha sido relacionada con las fobias, pues los perros que las sufren tienen más predisposición a sufrir la angustia ante la ausencia de su figura de apego. Asimismo, los traumas sufridos por diversos motivos son factores desencadenantes; sirvan como ejemplo los castigos indiscriminados en los que el perro no es capaz de diferenciar lo que está bien o mal, llevándolos aún más a esa situación inestable de la que hemos hablado.

 

 

¿Qué debemos hacer ante una situación que presente las características anteriores?


Ante todo, debemos acudir a nuestro veterinario con el fin de que pueda descartar cualquier problema orgánico en nuestro animal. Éste efectuará un análisis de sangre, orina y heces y hará un exhaustivo reconocimiento general, ya que hay muchas causas médicas posibles para los problemas de comportamiento que no son tan obvias y que requieren un estudio algo más profundo por parte del clínico. Si vemos que los comportamientos que hemos descrito no son producidos por alguna patología orgánica, tendremos que elaborar un protocolo de actuación que empezará por realizar una anamnesis lo más completa posible al propietario del perro. Grabaremos al perro en las diferentes situaciones, es decir, cuando se encuentra con el propietario y familiares y cuando se queda solo. Hay que comprobar también si, por ejemplo, las vocalizaciones son debidas a la presencia de otros perros que se encuentran en el exterior o personas que pasan cerca de donde el animal se encuentra.

Después debemos efectuar el estudio profundo de esta anamnesis para poder elaborar un diagnóstico lo más ajustado posible a su problema. Seguidamente realizaremos el diagnóstico diferencial de cada unos de los síntomas que presenta y dentro de ellos, ver otros posibles comportamientos anómalos que nos podría llevar a descartar la ansiedad por separación.

 



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