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Etología clínica. Ansiedad por Separación. Primera parte - Página 3 PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Javier Pérez Blanca   
Indice del artículo
Etología clínica. Ansiedad por Separación. Primera parte
Página 2
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¿Qué pronóstico tiene la ansiedad o angustia por separación?


El pronóstico de este tipo de problema de comportamiento es bastante bueno y hay un índice de éxito bastante elevado. Algunos estudiosos del comportamiento canino sitúan la mejoría de estos animales entre un 70 y un 80% aproximadamente (Simpson BS., 2000 y Beata C., 1997)

En los trabajos realizados por algunos autores (Takeuchi et al., 2000) se observó que "los perros abandonados o recogidos de albergues que padecían ansiedad por separación, parecían responder peor al tratamiento en comparación con los animales comprados en tiendas o a criadores". Vemos pues, que existen factores que intervienen directamente en el pronóstico de la ansiedad por separación. Algunos expertos han manifestado que "los animales que han superado un problema de angustia por separación, tienen un riesgo elevado de padecerlo de forma más severa en caso de que vuelva a aparecer" (Overall KL, Dunham AE, Frank D., 2001)

 

¿Cuál sería su Tratamiento?


Antes de acometer la tarea de tratar al animal, hay que resaltar que el éxito del protocolo elaborado a priori depende en gran medida de la implicación del dueño en el tratamiento, es decir, necesitamos de su colaboración. Será más fácil corregir el problema en perros jóvenes, en los que llevan menos tiempo desarrollando las conductas inadecuadas y en los que manifiestan sólo alguna de las conductas propias de la ansiedad o angustia por separación.

El tratamiento constará de tres fases combinadas entre sí: modificación del entorno, modificación conductual y terapia farmacológica.

  • Modificación del Entorno
Trataremos de minimizar la intensidad de estímulos externos que agraven el problema del animal, por lo que debemos proveerlo de un lugar de seguridad, es decir, de una zona donde el perro pueda estar sin que pueda causarse daño alguno. Asimismo, cambiaremos de vez en cuando los juguetes que el perro tiene a su disposición y que no deben ser más de dos, ya que un número elevado de ellos termina por aburrir al perro.

 

  • Modificación Conductual
  • Fijaremos una rutina diaria para el perro, estableciendo unas reglas claras y firmes.
  • Para tener un mayor control del perro, practicaremos el adiestramiento en obediencia básica.
  • Haremos que el perro “trabaje” por cada cosa que desee.
  • Para moderar el “hiperapego” tendremos que promover su independencia, por lo que disminuiremos las muestras de afecto y el contacto físico, ignorando al perro cuando muestre los síntomas de ansiedad. Es muy importante romper los estereotipos de las rutinas de salida y de llegada e ignorar al animal en estas situaciones. Por último, fomentaremos la interacción del perro con otras personas diferentes a las de apego.
  • En fundamental la estimulación mental y física, por lo que debemos aumentar el ejercicio físico. Podemos practicar algún deporte con el perro o apuntarlo a algún club de Agility.
  • Los juguetes interactivos tipo Kong, suelen dar buen resultado al tenerlos bastante entretenidos, pero debemos dárselos un tiempo considerable antes de la salida para que no lo relacionen con ella. También existen investigaciones donde ha quedado demostrado que los juguetes blandos como una toalla o una camiseta son los mejores calmantes para la angustia del perro que se queda solo.
  • También se ha demostrado que el perro se queda más tranquilo en ausencia de su dueño cuando se le deja encendida la televisión, una radio o se pone alguna música suave.
  • Para habituar al perro a las salidas de su dueño habrá que confinarlo en su lugar de “seguridad”, como dijimos anteriormente. Igualmente habrá que salir y entrar de la casa durante períodos cortos pero frecuentes para que el perro no tenga noción del tiempo que se está en el exterior y no llegue a angustiarse, aumentando progresivamente el tiempo que se está fuera de la casa.

 

Nunca se castigará al perro por reincidencias o por conductas realizadas durante la ausencia del dueño, pues nunca comprendería la razón del castigo, con lo que se conseguiría únicamente aumentar mucho más su ansiedad.

 

  • Terapia farmacológica

En cualquier tratamiento de conducta, los medicamentos no se usarán solos como único remedio, ya que al cesar la administración de éstos el problema volvería a aparecer. Resaltar que los medicamentos a utilizar tienen que ser los adecuados para la causa del comportamiento anómalo, es decir no vale el mismo para todos los problemas, teniendo siempre muy en cuenta los efectos secundarios de cada uno de ellos, pues los tratamientos normalmente suelen ser de larga duración.

Los medicamentos serán recetados por el veterinario en todas las ocasiones que el animal lo necesite, pero los que se usan habitualmente son antidepresivos tricíclicos como la clomipramina, que es el único que se comercializa actualmente para veterinaria en España como tratamiento para este tipo de conducta en perros.

La dosis de Clomipramina deberá siempre ser impuesta por el veterinario, aunque se puede decir que lo ideal al comienzo del tratamiento sería de 1 mg. por kilogramo de peso del perro, cada 12 horas durante las dos primeras semanas. Posteriormente se aumentaría a 2 mg. por kilo durante dos semanas más y se finalizará con 3 mg. por kilogramo, al menos durante cuatro semanas. Si el problema ha desaparecido se irá retirando la medicación de una manera gradual, nunca de golpe.

Si observamos en las grabaciones o en la anamnesis, que el perro se golpea la cabeza contra las puertas, la pared, algún mueble o bien ladra en exceso con el consiguiente perjuicio para los vecinos, podríamos utilizar una terapia combinada con alguna benzodiacepina, como el alprazolam, en las primeras fases del tratamiento, ya que existe riesgo de que el animal pueda autolesionarse. Es recomendable su administración una hora antes de la salida del propietario para controlar los síntomas que genera la angustia provocada por su marcha. Los efectos suelen durar de 6 a 8 horas. Este medicamento debe ser retirado gradualmente cuando se considere que ya no se necesita.

Otros fármacos que suelen usarse en la ansiedad por separación son la amitriptilina, la imipramina y la selegilina.

Para terminar, hay que reseñar que en la actualidad se están obteniendo muy buenos resultados con la feromona apaciguadora canina, que es un análogo de la feromona secretada por las glándulas sebáceas del surco intermamario de las hembras lactantes, cuya función es disminuir los estados de miedo y estrés. Esta feromona nunca se utilizará por sí sola, sino en combinación con el tratamiento farmacológico correspondiente y la terapia conductual.

 

Bibliografía


Beata, C. (1997): La ansiedad de separación. Canis et Felis; 27: 41-53.
Guthrie, A. (1999): Dogs behaving badly-canine separation disorder research. Vet Pract; 12:12-13.
Lindsay, S. (2000): Handbook of Applied Dog Behavior and Training, Vol.2. University Press. Iowa State.
Manteca, X. (2003): Etología clínica veterinaria del perro y del gato, 3ª ed. Multimédica. Barcelona.
O´Heare, J. (2004): Sólo en casa. La ansiedad por separación. 5ª edición revisada y actualizada Kns Ediciones.
Overall, K.L., Dunham, A.E., Frank, D. (2001): Frequency of nonspecific clinical signs in dogs with separation anxiety, thunderstorm phobia and noise phobia, alone or in combination. J Am Vet Med Assoc; 219: 467-473.
Pozuelos, A. (2003): La Etología del Perro. Ateles editores. Madrid.
Pozuelos, A. (2004): Curso avanzado de Etología canina. (www.aepe.net) Consultado el día 17/06/07.
Simpson, B.S. (2000): Canine separation anxiety. Compend Contin Educ Pract Vet; 22: 328-337.
Takeuchi, Y., Houpt, K.A., Scarlett, J.M. (2000): Evaluation of treatments for separation anxiety in dogs. J Am Vet Med Assoc; 217: 342-345.

 



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