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Página 3 de 5 (R): -Anda pesada. Sigue con la historia... (D): -Pues como iba diciendo, nos quita las espigas con mucho tacto. También voy conociendo nuevos compañeros de paseo, pero mi amo no le gusta que les gruña. Es que no quiero que les den mimos. Sólo a mí... (R): -Abuelilla,... Que ya te has delatado, ¡¡¡acaparadora!!! (D): -Bueno, es verdad. Que lo pasé tan mal últimamente cuando estaba encerrada en esa jaula... (R): -Mira abuelilla, que yo también estuve encerrado en esas mismas jaulas que comentas... (D): -Si. Tienes razón. Uno lo pasa muy mal ahí dentro, sin poder salir a pasear, conviviendo muchas veces con nuestras “porquerías” porque no nos pudimos aguantar. Es muy triste... (R): -Sé que es muy triste. Pero tuvimos la gran suerte de haber conocido a nuestro nuevo Amo. Simplemente hay que conocerle un poquitin. (D): -Lo sé, pero a veces te tengo que mirar para ver cómo me tengo que comportar, como es el caso de las jodidas espiguillas... (R): -Pues observa y aprende... (D): -En eso estoy cabezón, en eso estoy. Siguiendo con el relato, después del paseo nos pone la cena mezclada con una cosa blanquecina... (R): -Es yogur... (D): -Bueno, pues yogur. ¿A que está muy rico cabezón? (R): -¡¡De vicio!! Pero antes tenía el vaso para lamerlo, y ahora contigo no lo tengo. (D): -Jejeje...Bueno, pero por lo menos te comes más porque antes sólo tenías “restillos”... (R): -Si, en eso te tengo que dar la razón abuelilla.
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