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Debido a la poca intesidad de la luz solar en los meses de invierno, la trufa de los perros nórdicos presenta una despigmentación transitoria dando como resultado, una coloración rosácea que se denomina nariz de nieve (también llamada hipopigmentación). Con la vuelta del calor y de los días más largos, la trufa vuelve a recuperar su color característico sin problemas. Cabe resaltar que en perros mayores, este efecto puede ser permanente. Pero en ningún caso es indicador de enfermedad. En ciertos casos, también podría deberse a una falta de asimilación de la vitamina B que podría deberse a una reacción alérgica a los cuencos y platos de plástico. En este caso, es altamente recomendable la sustitución de todos los cuencos y platos de plástico por unos de cerámica o de metal.
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