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A priori, podría pensarse que el cruce de un lobo con un perro provocaría la degeneración de la especie salvaje y la haría menos competitiva para luchar por su supervivencia en la naturaleza. Sin embargo, este tipo de hibridaciones con animales domésticos, lejos de perjudicar a las poblaciones de lobos, suponen para éstas una ventaja adaptativa ante el cambio climático. Jennifer Leonard, investigadora de la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de publicar en la prestigiosa revista 'Science' un trabajo en el que demuestra que la mutación genética responsable de la pigmentación negra que se observa en muchos lobos ('Canis lupus') de Norte América deriva de la hibridación con perros domésticos. Para leer más, haz click en el siguiente enlace: ampliar información en ElMundo.ES
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